En breve
En España la homeopatía sigue siendo un medicamento en el plano legal, se vende con un registro simplificado y sin una sola indicación autorizada. En abril de 2026 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó un informe que cierra un debate de años: no hay eficacia clínica probada en ninguna patología, el efecto no supera al placebo y el riesgo principal está en dejar de lado un tratamiento que funciona.
Un medicamento con registro simplificado
España registra los productos homeopáticos por una vía especial recogida en el Real Decreto 1345/2007 y concretada por la Orden SSI/425/2018. Por esta vía, el fabricante demuestra que el producto es seguro, pero no tiene que demostrar que funciona. La consecuencia directa es que la ley prohíbe incluir cualquier indicación terapéutica en el etiquetado.
El registro de la AEMPS cuenta hoy con 976 productos homeopáticos. Ninguno tiene indicación autorizada. Sobre el papel son medicamentos; en la práctica, productos sin uso aprobado.
Qué concluyó el informe AEMPS de 2026
El informe revisó 64 revisiones sistemáticas de la literatura internacional publicadas desde 2009. La conclusión es directa: el efecto de la homeopatía equivale al placebo. Los estudios que encontraron beneficio se apoyan en muestras pequeñas, seguimientos cortos y sesgos de aleatorización. El patrón que subraya la AEMPS: cuanto mayor es la calidad y el rigor de los ensayos, más se reduce el efecto declarado, hasta desaparecer.
Por qué no puede funcionar físicamente
Junto a los datos clínicos, la química lo descarta. En una dilución 12 CH no queda ni una molécula de la sustancia original, por pura aritmética. Para mostrar la escala, la AEMPS compara una dilución 6 CH con disolver un sobre de azúcar en todo el mar Mediterráneo. La idea de la «memoria del agua» con la que se explican estas soluciones es, en palabras de la agencia, un postulado sin base empírica.
El riesgo real no es la bolita
Una bolita de azúcar es inofensiva en sí misma. El peligro está en otro lugar: el paciente elige la homeopatía en vez del tratamiento con evidencia, o lo retrasa. En una infección, un cáncer, un asma o una depresión, las semanas perdidas cambian el desenlace. La AEMPS también recoge notificaciones de otros países sobre reacciones graves e intoxicaciones por una dosificación incorrecta. El Ministerio de Sanidad define el riesgo principal como el abandono o el retraso de terapias con eficacia demostrada.
La homeopatía sale del sistema español
La sanidad pública española no financia la homeopatía. Los productos homeopáticos quedan fuera de la prestación farmacéutica de la cartera de servicios del SNS, que los excluye de forma expresa (Real Decreto 1030/2006). El plan del Ministerio contra las pseudoterapias de 2018 se propuso retirarlas de los centros sanitarios, de modo que los hospitales públicos no ofrecen homeopatía. Los programas universitarios han ido cerrando uno tras otro. Barcelona cerró su máster, activo desde 2004, en 2016; Zaragoza retiró la cátedra Boiron en 2014; Valencia, Córdoba y Sevilla terminaron sus cursos antes, y la UNED eliminó después el suyo.
El mercado también se reduce. Según datos de la AEMPS, en 2024 salieron del mercado unos 314 productos, el 97 por ciento de la casa Boiron. El registro pasó de unos 1.290 productos en marzo de 2023 a los 976 actuales.
Cómo lo trata el resto del mundo
España sigue el camino de sus vecinos. Francia retiró el reembolso de la homeopatía del seguro público en 2021, por decisión de la Haute Autorité de Santé. Alemania prepara el fin de la cobertura en 2026. En el Reino Unido, un comité parlamentario recomendó dejar de financiar la homeopatía a través del NHS. En Estados Unidos, la FDA considera estos productos medicamentos nuevos no aprobados, y la FTC exige advertir con claridad que no hay pruebas científicas de que funcionen.
Qué significa en la práctica
Si un médico o un farmacéutico en España ofrece un producto homeopático, se trata de un medicamento sin eficacia probada y sin indicación autorizada, y así lo reconoce el propio regulador. Ante un problema real, elegir la homeopatía significa renunciar a un tratamiento que se ha puesto a prueba en ensayos. El único uso honesto de la homeopatía es un placebo consciente, cuando la persona sabe que es eso lo que compra.