Meningitis bacteriana aguda
Las bacterias llegan al espacio subaracnoideo y desencadenan una inflamación purulenta de las meninges. El cuadro se despliega en horas: fiebre, cefalea, rigidez de nuca, fotofobia, confusión; en lactantes, rechazo del alimento, fontanela abombada y convulsiones. La punción lumbar da el diagnóstico y el antibiótico intravenoso entra en la primera hora, sin esperar al cultivo. Las horas cuentan: el retraso cambia el desenlace.
CIE-10 G002 fármacos
También conocido como: Meningitis purulenta
Fármacos para esta patología
- AMeropenemSegunda línea · Antibiótico carbapenémico de uso intravenosoLa meningitis bacteriana aguda aparece entre las indicaciones de la ficha técnica de Archifar (AEMPS), con una dosis propia y más alta: las meninges inflamadas dejan pasar el meropenem al líquido cefalorraquídeo, pero la concentración debe mantenerse alta. La pauta empírica inicial en Europa suele ser otra: ceftriaxona con vancomicina y ampicilina cuando hay riesgo de listeriosis. El meropenem entra cuando la cefalosporina no encaja: alergia grave a ella, meningitis nosocomial tras neurocirugía o flora aislada resistente a cefalosporinas. Los carbapenémicos tienen un efecto adverso raro que aquí pesa: la ficha técnica sitúa las convulsiones entre las reacciones poco frecuentes, y en alguien con meningitis se confunden con la propia enfermedad. Con ácido valproico, la pareja se vigila midiendo niveles.
- CCloranfenicolTercera línea · Antibiótico anfenicol de uso sistémicoLa etiqueta de la FDA cita las infecciones meníngeas por Haemophilus influenzae y la meningitis por gramnegativos entre las indicaciones del cloranfenicol sistémico. El motivo es histórico y farmacológico: el fármaco entra en el líquido cefalorraquídeo sin inflamación meníngea y, antes de las cefalosporinas de tercera generación, cubría ese hueco. Hoy la pauta inicial es otra y el cloranfenicol queda como salida de emergencia ante alergia grave a betalactámicos o donde no hay ceftriaxona. La limitación es dura: esa misma etiqueta lleva un recuadro de advertencia sobre discrasias sanguíneas mortales, así que durante el ciclo se repite el hemograma cada dos días y el ciclo se acorta cuanto permita la enfermedad. En las primeras semanas de vida se administra solo con control de niveles en sangre, porque se acumula.
Cómo leer los niveles A–F
El nivel de evidencia corresponde al par «fármaco + indicación», no al fármaco entero: la misma sustancia puede ser A en una patología y F en otra.
- AEvidencia firme – primera o segunda línea en las guías internacionales
- BRecomendado en casos seleccionados
- CLos datos de los estudios se contradicen
- DBeneficio no demostrado, sin daño documentado
- FDaño documentado o riesgo sin beneficio