Importante: Resumen breve de la ficha técnica oficial. No sustituye el texto completo ni la consulta médica. Fuente: AEMPS.
Indicaciones
La paroxetina está autorizada en adultos para el tratamiento del episodio depresivo mayor y de varios trastornos del espectro ansioso. Dentro de estos últimos figuran el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de angustia con o sin agorafobia, el trastorno de ansiedad social (también conocido como fobia social), el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno por estrés postraumático. Se trata de un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina indicado tanto en cuadros depresivos como en distintas formas de ansiedad crónica que cursan con un impacto funcional relevante. La ficha técnica no contempla su uso en niños ni adolescentes.
Contraindicaciones
La paroxetina no debe emplearse en personas con hipersensibilidad al principio activo o a cualquiera de los excipientes de la formulación. Como el comprimido contiene aceite de soja, tampoco debe usarse en quienes tengan alergia al cacahuete o a la soja. Está contraindicada la combinación con inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) por el riesgo de síndrome serotoninérgico; solo de forma excepcional puede asociarse con linezolid (antibiótico con actividad IMAO reversible no selectiva) bajo estrecha vigilancia de síntomas serotoninérgicos y control de la presión arterial. El tratamiento con paroxetina no debe iniciarse hasta dos semanas después de suspender un IMAO irreversible, y debe transcurrir al menos una semana entre la retirada de la paroxetina y el inicio de cualquier IMAO. Tampoco debe combinarse con tioridazina, ya que la paroxetina inhibe la enzima CYP2D6 y eleva sus niveles plasmáticos, lo que puede prolongar el intervalo QTc y provocar arritmias ventriculares graves como torsades de pointes o muerte súbita. Por último, está contraindicado su uso junto con pimozida. La ficha añade dos apartados. La paroxetina solo debe utilizarse durante el embarazo cuando esté estrictamente indicada, y en mujeres embarazadas o que deseen quedarse embarazadas conviene contemplar alternativas: varios estudios epidemiológicos apuntan a un aumento del riesgo de malformaciones cardiovasculares con el uso en el primer trimestre, menos del 2% frente al 1% esperado en la población general. La interrupción brusca del tratamiento durante el embarazo se evita. Si la madre la toma en las etapas finales del embarazo, sobre todo en el tercer trimestre, al recién nacido se le evalúa con cuidado: pueden aparecer insuficiencia respiratoria, cianosis, apnea, convulsiones, hipertonía o hipotonía, y el uso de ISRS al final del embarazo puede aumentar el riesgo de hipertensión pulmonar persistente del recién nacido. Los datos observacionales muestran además un riesgo de hemorragia posparto menos que duplicado tras la exposición a ISRS o IRSN en el mes previo al parto. Durante la lactancia podría considerarse mantenerla: las cantidades que pasan a la leche son pequeñas y no se esperan efectos en el niño.
Dosis para adultos
La dosis depende de la indicación y siempre se toma una vez al día por la mañana, con algo de alimento, tragando el comprimido sin masticar. En el episodio depresivo mayor, la ansiedad social, la ansiedad generalizada y el estrés postraumático la dosis habitual es de 20 mg al día, con posibilidad de subir de forma gradual en incrementos de 10 mg hasta un máximo de 50 mg diarios si la respuesta resulta insuficiente tras varias semanas. En el trastorno obsesivo compulsivo se recomiendan 40 mg al día (inicio con 20 mg y subida progresiva de 10 mg), pudiendo llegar hasta 60 mg diarios como máximo. En el trastorno de angustia la dosis recomendada también es de 40 mg al día, empezando con 10 mg para reducir el posible empeoramiento inicial de los síntomas, con un techo de 60 mg diarios. En personas mayores la dosis máxima no debe superar los 40 mg al día. En insuficiencia renal grave (aclaramiento de creatinina inferior a 30 ml/min) o insuficiencia hepática conviene ajustar a la parte baja del rango. La retirada debe ser gradual, disminuyendo unos 10 mg por semana, evitando la interrupción brusca.