Nutracéuticos, vitaminas y suplementos frente a los medicamentos: en qué difieren la evidencia y la regulación y qué suplementos ayudan en déficits concretos.
Sección dedicada a complementos alimenticios, vitaminas, minerales y nutracéuticos. La diferencia clave entre un complemento y un medicamento es la exigencia de evidencia. Los medicamentos atraviesan tres fases de ensayos clínicos y se registran por indicaciones concretas; los complementos se registran como producto alimenticio y no requieren ECA para sus afirmaciones. Por eso compuestos idénticos – omega-3, melatonina, vitamina D, metformina en forma de suplemento – se venden como fármacos en un país y como complementos en otro. Los artículos muestran qué suplementos tienen beneficio probado en estados deficitarios concretos (ácido fólico en planificación del embarazo, B12 en veganos, vitamina D3 en déficit confirmado) y cuáles son envoltura comercial de efectos no demostrados.
España limita la melatonina sin receta a 1,99 mg por dosis. En Estados Unidos las cápsulas de 5 y 10 mg llenan los supermercados. Los ensayos muestran que las dosis bajas funcionan igual o mejor que las altas. Lógica regulatoria, evidencia de dosis-respuesta y una pauta razonable.
Dos porciones de pescado graso por semana reducen la mortalidad cardiovascular. Las cápsulas de aceite de pescado a la misma dosis en adultos sanos no lo hacen (Cochrane 2020, 162.000 participantes). Un análisis ensayo por ensayo y los casos concretos en que las cápsulas sí están justificadas.
El magnesio encabeza las ventas de suplementos y casi nadie pregunta si se lleva bien con los medicamentos del cajón. Cinco interacciones documentadas y una regla simple: casi todas se resuelven con el reloj, no renunciando a nada.