Importante: Resumen breve de la ficha técnica oficial. No sustituye el texto completo ni la consulta médica. Ficha del 06/05/2026. Fuente: AEMPS.
Indicaciones
La metadona está autorizada por la AEMPS, en comprimidos de 30 y 40 mg, como tratamiento sustitutivo de mantenimiento en la dependencia de opiáceos. La autorización se limita a su uso dentro de un programa de mantenimiento con control médico y acompañado de otras medidas médicas y psicosociales. La dosis se fija según el grado de dependencia física de cada paciente y se toma una vez al día.
Contraindicaciones
La metadona está contraindicada en caso de hipersensibilidad al principio activo o a alguno de los excipientes, depresión respiratoria, enfermedad pulmonar obstructiva, cor pulmonale, presión intracraneal elevada o lesión craneal, feocromocitoma y riesgo de íleo paralítico, incluido el que se debe a hipotonía gastrointestinal causada por fármacos. También está contraindicada en pacientes dependientes de medicamentos no opioides y junto con inhibidores de la MAO o en las 2 semanas siguientes a su retirada. No se recomienda durante una crisis aguda de asma ni en personas con la reserva respiratoria sustancialmente reducida y depresión respiratoria previa, hipoxia o hipercapnia. Los comprimidos contienen lactosa, así que no deben tomarlos quienes tienen intolerancia hereditaria a la galactosa, deficiencia total de lactasa o problemas de absorción de glucosa o galactosa. La combinación con benzodiazepinas u otros sedantes, que puede causar sedación, depresión respiratoria, coma y muerte, se reserva a pacientes sin otras opciones terapéuticas. En el embarazo los datos de seguridad son insuficientes y hay que sopesar con cuidado riesgos y beneficios antes de usarla, por los posibles efectos en el feto y el recién nacido: depresión respiratoria, bajo peso al nacer, síndrome de abstinencia neonatal y una tasa mayor de muertes fetales. Para el parto, la lista de contraindicaciones la desaconseja porque su acción prolongada aumenta el riesgo de depresión neonatal, y el apartado de embarazo precisa que no debe usarse. En la lactancia, como la metadona pasa a la leche en niveles bajos, solo se administra si el beneficio para el lactante supera los posibles riesgos; en ese caso la dosis debería ser la más baja posible y el médico debe pedir a la madre que vigile al bebé por si aparecen sedación o dificultad para respirar.
Dosis para adultos
En adultos la dosis se ajusta al grado de dependencia física. Se empieza con 20 a 30 mg al día y, según la respuesta clínica, puede subirse a 40–60 mg diarios en el curso de 1 a 2 semanas, para no provocar ni abstinencia ni intoxicación. La dosis de mantenimiento ronda los 60–100 mg al día y se alcanza con aumentos semanales de 10 mg/día. Si no se pueden medir los niveles plasmáticos, no se recomienda superar los 120 mg al día. La dosis diaria se toma de una sola vez por vía oral, y el comprimido puede dispersarse en un vaso de agua o zumo o tragarse con un poco de agua. Como se han descrito casos de prolongación del QT y de torsade de pointes, sobre todo con más de 100 mg/día, se recomienda un electrocardiograma antes de empezar, a las dos semanas y antes de subir la dosis. En la insuficiencia hepática o renal se administra con especial precaución y la dosis debe reducirse; las personas mayores y las que tienen funciones orgánicas deterioradas pueden necesitar dosis menores de lo habitual. La ansiedad de un paciente estable no debe tratarse aumentando la metadona, que no actúa como ansiolítico. La retirada se hace de forma gradual, con reducciones de 5 a 10 mg, porque la interrupción brusca puede provocar abstinencia. En menores de 18 años no se recomienda por falta de datos clínicos suficientes.