Importante: Resumen breve de la ficha técnica oficial. No sustituye el texto completo ni la consulta médica. Fuente: AEMPS.
Indicaciones
La venlafaxina está autorizada para tratar los episodios depresivos mayores en adultos. También se emplea como tratamiento de mantenimiento para prevenir la reaparición de nuevos episodios depresivos una vez conseguida la mejoría. Se trata de un antidepresivo que actúa sobre la recaptación de serotonina y noradrenalina, indicado en el manejo del cuadro depresivo tanto en su fase aguda como en la prevención de recaídas a largo plazo.
Contraindicaciones
No debe usarse en personas con hipersensibilidad a la venlafaxina o a cualquiera de los excipientes de la formulación. Está contraindicado su uso junto con inhibidores irreversibles de la monoaminooxidasa (IMAO), por el riesgo de síndrome serotoninérgico, que puede cursar con agitación, temblores e hipertermia. Por este motivo, no debe iniciarse venlafaxina hasta pasados al menos 14 días desde la suspensión de un IMAO irreversible, y a la inversa, la venlafaxina debe interrumpirse como mínimo 7 días antes de comenzar el tratamiento con un IMAO irreversible. La ficha añade dos límites. La venlafaxina solo debe administrarse a embarazadas si los beneficios esperados compensan cualquier posible riesgo; usada hasta el parto o poco antes puede provocar síntomas de retirada en el recién nacido, y algunos expuestos al final del tercer trimestre han necesitado sonda nasogástrica, ayuda respiratoria u hospitalización prolongada. El uso de ISRS en la etapa final del embarazo puede aumentar el riesgo de hipertensión pulmonar persistente neonatal; no hay estudios que investiguen esa asociación con los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, pero por su mecanismo de acción el riesgo no se descarta con la venlafaxina. Los datos observacionales muestran un riesgo de hemorragia posparto menos que duplicado tras la exposición a ISRS o IRSN en el mes previo al parto. La venlafaxina y su metabolito activo pasan a la leche materna, así que se decide entre continuar la lactancia o continuar el tratamiento.
Dosis para adultos
En la forma de liberación inmediata, la dosis inicial habitual para el episodio depresivo mayor es de 75 mg al día, repartidos en dos o tres tomas junto con las comidas. En quienes no responden a esa dosis, puede aumentarse de forma progresiva hasta un máximo de 375 mg diarios. Los incrementos se hacen normalmente cada dos semanas o más; si la gravedad de los síntomas lo justifica, pueden espaciarse menos, pero nunca menos de cuatro días entre ajustes, y siempre tras evaluación clínica y con la menor dosis eficaz. El tratamiento suele prolongarse varios meses y debe mantenerse al menos seis meses tras la remisión; para prevenir recaídas se usa por lo general la misma dosis del episodio actual. En insuficiencia hepática de leve a moderada se reduce la dosis alrededor del 50 %, y más del 50 % en la grave. En insuficiencia renal grave (filtrado glomerular menor de 30 ml/min) o en hemodiálisis, la dosis diaria total se reduce un 50 %. Conviene individualizar la dosis en ancianos. La retirada debe ser gradual a lo largo de una a dos semanas para evitar síntomas de discontinuación.