Importante: Resumen breve de la ficha técnica oficial. No sustituye el texto completo ni la consulta médica. Fuente: AEMPS.
Indicaciones
El ciprofloxacino se emplea frente a infecciones bacterianas cuando el germen implicado resulta sensible, y conviene valorar antes los datos locales de resistencia. En el aparato respiratorio cubre la neumonía, las infecciones broncopulmonares en la fibrosis quística o las bronquiectasias, la otitis media supurativa crónica y la reagudización de una sinusitis crónica; en la reagudización de la EPOC queda reservado para cuando no proceden otros antibióticos habituales. En las vías urinarias abarca la cistitis aguda no complicada (también como opción de segunda línea), la pielonefritis aguda, las infecciones urinarias complicadas y la prostatitis bacteriana. Entre las infecciones genitales figuran la uretritis y la cervicitis gonocócicas, la orquiepididimitis y la enfermedad inflamatoria pélvica por Neisseria gonorrhoeae sensible. Se indica además en infecciones gastrointestinales como la diarrea del viajero, en infecciones intraabdominales, osteoarticulares, de piel y tejidos blandos por gramnegativos, en la otitis externa maligna, en la profilaxis de la enfermedad meningocócica invasiva y en el carbunco por inhalación (profilaxis postexposición y tratamiento). También sirve en pacientes neutropénicos con fiebre de probable origen bacteriano.
Contraindicaciones
No debe utilizarse en personas con hipersensibilidad al ciprofloxacino, a otras quinolonas o a cualquiera de los excipientes de la formulación. Tampoco se administra junto con tizanidina, ya que esta asociación puede provocar un aumento marcado de las concentraciones de tizanidina con hipotensión y somnolencia intensa. La ficha añade dos límites. Como medida de precaución es preferible evitar el ciprofloxacino durante el embarazo: en animales jóvenes y prenatales expuestos a quinolonas se han observado efectos sobre el cartílago inmaduro, y no puede excluirse ese daño en el feto. Durante la lactancia no debe emplearse, por el mismo posible riesgo de lesión articular.
Dosis para adultos
La dosis se ajusta según la infección, su gravedad y localización, la sensibilidad del microorganismo y la función renal; la duración depende de la evolución clínica y bacteriológica. En términos generales, el adulto recibe entre 250 mg y 750 mg por vía oral dos veces al día, sin superar los 1500 mg diarios (750 mg cada 12 horas). Como referencia práctica: infecciones respiratorias, sinusitis crónica reagudizada u otitis media supurativa crónica, 500-750 mg dos veces al día durante 7-14 días; otitis externa maligna, 750 mg dos veces al día durante 28 días y hasta 3 meses. En la cistitis aguda no complicada, 250-500 mg dos veces al día durante 3 días, con posibilidad de dosis única de 500 mg en mujeres premenopáusicas; en la cistitis complicada y la pielonefritis aguda, 500 mg dos veces al día durante 7 días. La prostatitis se trata con 500-750 mg dos veces al día durante varias semanas. La gonorrea no complicada admite una dosis única de 500 mg, y la profilaxis meningocócica una única toma de 500 mg. Las infecciones osteoarticulares pueden prolongarse hasta 3 meses. Conviene reducir la dosis si existe insuficiencia renal.